lunes, 30 de mayo de 2011

26-04-11

Con esto de lo majunche; un término muy coloquial, que habla de lo ordinario del sujeto que lo pronuncia, nuestro teniente coronel no demuestra sino que está nervioso. Quisiera cerrar los ojos, y que todo pasara, y que llegara ya el momento de las elecciones de 2012. Esto era lo que Manuel Caballero conocía como tener el esfínter flojo. “Mi comandante presidente está triste, ¿qué tendrá mi comandante presidente?” En esta oportunidad se ha quejado: ¿cómo es posible que esa oposición mentecata haya mandado las elecciones primarias para febrero del próximo año? El comandante presidente no halla qué hacer; quisiera ver sangre, quisiera tener el contendor de esas elecciones al frente, y montar la fiesta electoral.
Porque él toma las cosas como un deporte, y, en efecto, la primera magistratura tiene sus ratos deportivos, que serían los casos más excepcionales de una gestión; aparte de que en el caso de nuestro teniente coronel también pudieran entrar aquí sus latosas cadenas, que sería su deporte favorito, esto es, la perorata; cuando se faja a hablar, a oírse, mejor dicho, y entonces nos saca unas cifras, en las cuales se demuestra que Venezuela es el cuarto país en el mundo donde la gente se ríe más; lo que es muestra de felicidad y bienestar, a su juicio. Mi comandante presidente no se explica cómo eso no puede ser destacado por esos medios perro-rabiosos. Pero también una magistratura tiene sus malos ratos, arruina fiesta; como cuando le llegan con la información de que los enfermeros se están cosiendo los labios, y cosas así por estilo; de hecho, él ha mandado a decir, en ese sentido, que lo dejen trabajar. No quiere más perturbaciones, no quiere oír más gente pudiéndole plata: “Que se ocupe el mundo de ellos –responde el susodicho-; porque, finalmente, el mundo no se ocupa de mí”.
Además, él sabe que su liderazgo ya está agotado, y con lo único que cuenta es con los petrodólares que tiene guardados debajo del colchón. ¿Le alcanzarán hasta allá? Lo más probable es que esté bien buchón, y para lo cual se ha preparado, pues hay que verle la cara a un billón de millones de dólares que le ha entrado a nuestro país durante su muy desastrosa gestión administrativa; el problema es que su liderazgo ya no es el mismo, como lo muestran las encuestas, y en las que se observa que la tendencia del mismo es al declive en forma irreductible, y entonces la situación lo tiene desesperado: “Saquen, pues, su candidato majunche, para revolcarlo en los primeros barajos”, reta a la Mesa de la Unidad, mientras se rasga las vestiduras porque no lo han complacido en eso de elegir un candidato ahora mismo en este instante.

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